miércoles, 25 de marzo de 2015

90 años de FO'C

[Esto lo puse en mi otro blog, pero aquí tenía que estar también]

Flannery O'Connor cumplía años el día de la Encarnación: nada más apropiado.


Aquí parecía que no había roto nunca un plato.

Y esta foto es extraordinaria:


El otro día alguien ponía su certificado de bautismo:


Aquí, con las monjas que cuidaban enfermos terminales de cáncer (las de la hija de Hawthorne), que le encargaron la edición de A Memory of Mary Ann:


Y aquí ante un autorretrato suyo que yo no conocía:


Aquí una necrológica bien curiosa de Manley Pointer, un pavo real que murió hace poco en Andalusia.

La vista desde el porche de Andalusia, la más habitual para ella en los últimos años de su vida:

viernes, 6 de marzo de 2015

El hogar como sacramento

Un excelente artículo de Barbara Wheeler sobre el hogar y su significado sacramental -como expresión de realidades espirituales- en dos relatos: Los cojos entrarán primero y El escalofrío interminable. En el primero Sheppard desprecia la dimensión de hogar de la casa, porque está ciego a lo espiritual; en el segundo, Asbury vuelve a casa y por ahí a la salvación.

viernes, 27 de febrero de 2015

Sobre el Diario de oraciones

Me mandaron -gracias- el enlace a este acto  en torno a la aparición del Diario de oraciones de FO'C:



A mí me pareció muy interesante la intervención del P. Michael Paul Gallagher, S.I. En cambio, la de Sr. Marta Tedeschini Lalli (que dijo que no sabía nada de FO'C previamente: mal, entonces) me la acabé saltando, porque me costaba mucho seguir su italiano (el sonido tampoco es muy bueno). La de Elena Buia Rutt también era interesante, pero también me costó seguirla, aunque la seguí hasta el final.
A los que entendáis italiano con facilidad os resultará más atractivo que a mí.

jueves, 19 de febrero de 2015

Una portada japonesa

Creo que es la portada de un libro de Flannery O'Connor en japonés. Me parece una excelente ilustración a Un hombre bueno es difícil de encontrar:

viernes, 13 de febrero de 2015

I don’t have time

Os recomiendo vivamente este artículo excelente de A. G. Harmon. A propósito de los problemas que Jhon Huston tenía para entender el final de Sangre sabia, nos ayuda a los demás a entender la actitud final de Hazel Motes: no tengo tiempo, es la frase que destaca.

domingo, 8 de febrero de 2015

Edipo y Cristo

I suppose anyone who did not believe in the divinity of Christ would correctly say that Oedipus' words at Colonus and Christ's on the cross meant the same thing; but to the believer, Oedipus' words represent the known while Christ's represent the unknown and can only be a mystery.

Me imagino que cualquiera que no creyera en la divinidad de Cristo diría correctamente que las palabras de Edipo en Colono y las de Cristo en la cruz significaban lo mismo; pero para el creyente las palabras de Edipo representan lo conocido mientras que las de Cristo representan lo desconocido y solo pueden ser un misterio.
Carta a William Sessions, primavera 1957 (The habit of being 212)

sábado, 24 de enero de 2015

Reseñas de FO'C en línea

Aunque la versión definitiva está en el libro de Zuber, en este enlace (pdf) tenéis la primera publicación de algunas: son las Recovered Book Reviews de FO'C que se publicaron en The Georgia Review en 1983.

miércoles, 14 de enero de 2015

Ciuba sobre Girard

En un libro de Gary M. Ciuba sobre Deseo, violencia y divinidad en la ficción sureña moderna hay un artículo que me ha impresionado un montón sobre Los violentos lo arrebatan, la segunda novela de FO'C: "«Like a boulder blocking your path». O'Connor's Skandalon in The Violent Bear It Away".
Lee a través de Girard y postula que eso que los violentos personajes de la novela no logran arrebatar es esa piedra de escándalo con la que chocan repetidamente (119). Por ejemplo Tarwater quiere superar a su tío, como un nuevo Eliseo al gran Elías, pero en logros, en fuerza, en violencia (125). Lo que busca es gloria.
Más adelante compara la violencia en el diálogo entre los personajes con la esticomitia de la tragedia griega (139).
La irreconciliable oposición entre los tres protagonistas acaba disolviendo las diferencias y llevando a una 'hateful interdividuality' (139). La que acaba siendo la víctima es Bishop, claro (145), el pequeño que es escandalizado. Su padre choca con su amor violento por su hijo, Tarwater no puede ni mirarlo, pero antes de intentar matarlo lo mira fijamente para que entre en una dinámica de imitación, en la que por supuesto no entra, salvado por su situación física.

Love is violent only if violence is redefined as the struggle to master one's mimetic desire, especially for the sake of the other, rather than the struggle to overcome the other (162). Al final, lo que se entrevé es el banquete mesiánico, donde ya no habrá competición: el hambre que percibe Tarwater es el mismo de su tío, lo que le pone en línea de ser la nueva víctima, pero ahora ya es un profeta de verdad, que ha asumido su misión.