miércoles, 23 de diciembre de 2009

Deseo de ideales calmantes

HB 516 [Carta a Sister Mariella Gable 4.05.63]
When they ask you to make Christianity look desirable, they are asking you to describe its essence, not what you see. Ideal Christianity doesn't exist, because anything the human being touches, even Christian truth, he deforms slightly in his own image. Even the saints do this. I take it to be the effects of original sin, and I notice that Catholics often act as if that doctrine is always perverted and always an indication of Calvinism. They read a little corruption as total corruption. The writer has to make the corruption believable before he can make the grace meaningful.
The tendency of people who ask questions like this is always towards the abstract and therefore toward allegory, thinness, and ultimately what they are looking for is an apologetic fiction. The best of them think: make it look desirable because it is desirable. The rest of them think: make it look desirable so I won't look like a fool for holding it. In a really Christian culture of real believers, this wouldn't come up.

Cuando te piden que hagas que el cristianismo parezca deseable, te están pidiendo que describas su esencia, no lo que ves. El cristianismo ideal no existe, porque todo lo que un ser humano toca, incluso la verdad cristiana, lo deforma un poco a su propia imagen. Incluso los santos lo hacen. Yo creo que son los efectos del pecado original, y me doy cuenta de que los católicos suelen actuar como si esa idea fuese siempre perversa y señal de calvinismo: leen pequeña corrupción como si fuera corrupción total. El escritor tiene que hacer la corrupción creíble antes de poder darle todo su valor a la gracia.
La tendencia de la gente que pregunta cosas así es siempre hacia lo abstracto y por eso hacia lo alegórico, ligero; al final lo que están buscando es ficción apologética. Los mejores de ellos piensan: haz que parezca deseable porque es deseable. El resto piensa: haz que parezca deseable para que no quede como un idiota por defenderlo. En una cultura realmente cristiana de creyentes reales, eso ni llegaría a plantearse.