lunes, 13 de septiembre de 2010

Sobre Mary Ann

En la Biblioteca Británica puede ver el libro* sobre Mary Ann, una niña que murió de cáncer. Lo hicieron unas monjas de Atlanta fundadas por la hija de Hawthorne. Y Flannery se encargó de revisar el manuscrito, arreglando lo que pudo de un relato que tiene grandes limitaciones, aunque también cosas admirables de una niña admirable.
También escribió FOC la introducción, uno de sus mejores textos sin duda, que empieza así: Los relatos sobre niños piadosos tienden a ser falsos (Stories of pious children tend to be false).

Y anoté algunas cosas del texto, en las que quiero ver alguna relación con FOC:

-La dedicatoria a la memoria de Nathanael Hawthorne: To the memory of Nathanael Hawthorne.

-Llega Mary Ann a Our Lady of Perpetual Help Home en Atlanta y esto es lo que ve la monja:
La niña que vio era delgada, de pelo oscuro, con una frente amplia, un ojo izquierdo cerrado y la mejilla tumefacta, pero el ojo bueno, que respondió a la mirada de bienvenida de la Hermana era marrón y lleno de vida (The child she saw was thin and dark-haired, with a wide forehead, a closed left eye and swollen cheek, but the good eye, which returned the sister's welcoming gaze, was brown and full of life p. 23).
-Bautizo de Mary Ann: El Bautismo es el sello de la cruz (Baptism is the seal of the cross p. 29).

-Las pacientes de la sala de mujeres de color... (The patients in the coloured women's ward... p. 35).

-Explican que en en el hospital en el que estuvo primero Mary Ann no podía salir fuera: cuando salía, los niños se juntaban y 'se me quedaban mirando' (the children gathered and 'they just gazed at me', p. 46).

-Un sanador por la fe de técnica propia (self-styled Faith Healer) que va a visitarla la saluda así:
¡El Señor Jesús puede curarte, Mary Ann! Lo vuelve a decir y lo repite con 'acentos estentóreos'.
Mary Ann se le quedó mirando. "Ya sé que Jesús puede curarme", dijo muy seria. Sé que puede hacer cualquier cosa. No hay diferencia en absoluto en que me cura o no: ese es su problema.
Mary Ann looked at him. 'I know Jesus can heal me,' she said sternly,' I know He can do anything. It doesn't make a bit of difference whether He heals me or not. that's His business (p. 111-112).
*Our Lady of Perpetual Help Free Cancer Home (Atlanta, Georgia), Death of a Child. (Compiled by the Dominician nuns of Our Lady of Perpetual Help Home), Edited and introduced by Flannery O’Connor, London, Burns & Oates, 1961