miércoles, 24 de julio de 2013

The Displaced Person

Tres notas de lectura del principio de La persona desplazada, ese grandísimo relato:

1. El polaco que llega a trabajar allí, besa -a la europea- la mano de la señora McIntyre, la dueña de la finca. Lo que piensa la señora Shortley, que trabaja para ella, es:
Si el señor Shortley hubiera intentado besarle la mano, la señora McIntyre le habría dado un golpe hasta la mitad de la semana siguiente («If Mr. Shortley had tried to kiss her hand, Mrs. McIntyre would have knocked him into the middle of next week» CW 286). 
Es genial eso de te voy a dar un golpe hasta la mitad de la próxima semana.

2. Esa señora Shortley es alguien que se cierra en banda a todo lo que suponga un paso más allá de su estrechez de miras y de vida. Por eso el inicio del relato es tan impresionante: aparece ella, seguida por el pavo real, en dirección al sol, pero ignoró el blanco sol del atardecer que se arrastraba detrás de un muro de nubes desgarradas como si fingiera que era un intruso («ignored the white afternoon sun which was creeping behind a ragged wall of cloud as if it pretended to be an intruder»). En cambio, así actúa el pavo: su cabeza en el largo cuello azul como de caña estaba girada como si su atención estuviese fijada a lo lejos en algo que nadie más pudiera ver («his head on the long blue reedlike neck was drawn back as if his attention were fixed in the distance on something no one else could see» (CW 285).
Esta es la madre del cordero del cuento.

3. La mujer del polaco sale del coche: una mujer de marrón, con forma de cacahuete («a woman in brown, shaped like a peanut» (CW 286).

1 comentario:

Enrique García-Máiquez dijo...

Elegante Ángel Ruiz. Compruebo que en la traducción de Encuentro se habla de "un bofetón", sin mitad de la semana, y en la de Lumen de "una buena tunda". Qué difícil y qué bonito y que difícil es traducir bien. Gracias por ponernos en la pista.