martes, 17 de noviembre de 2009

FO'C lee A Good Man is Hard to Find

Una nueva lectura del texto inglés oyéndoselo a la propia Flannery (lo podéis oír y descargar aquí): toda una experiencia la de oír la voz de Flannery: ya no la olvidas. Y es genial cuando lee eso de los niños que dicen:
Wif jaf an akksssident!!
Dos cosas que me llamaron la atención, una para tirarme a la piscina y otra sobre el discutido final:
1. Creo que en el fondo de todo el relato se entrevé la escena del Calvario en la que Jesús le dice a Juan 'ahí tienes a tu madre' y a María 'ahí tienes a tu hijo'; pero FO'C no hace alegorías del tipo A es X y B es Z y esto lo arreglo yo aplicando la fórmula y despejando la ecuación (que es lo que les gustaría a muchos lectores). Flannery siermpre presenta las situaciones de un modo complejo y si queréis retorcido: ni la abuela es la Virgen ni por supuesto Bailey es Cristo ni mucho menos el Misfit es san Juan, pero algo hay. Y todo esto a cuento de que me impresionó esta vez la forma en que se relata el momento en que el hijo de la protagonista la insulta: es escalofriante:
(...) "You're The Misfit!" she said. "I recognized you at once!"
"Yes'm," the man said, smiling slightly as if he were pleased in spite of himself to be known, "but it would have been better for all of you, lady, if you hadn't of reckernized me."
Bailey turned his head sharply and said something to his mother that shocked even the children. The old lady began to cry and The Misfit reddened.
"Lady," he said, "don't you get upset. Sometimes a man says things he don't mean. I don't reckon he meant to talk to you thataway."
2. El final del relato es la conversación entre los asesinos; yo lo entiendo así:
Bobby Lee le dice al Inadaptado: ¡vaya vieja cotorra! 
Y el Inadaptado le contesta: ¡la vieja cotorra podría haber sido buena, pero sólo si hubiera estado a punto de que la mataran todos los momentos de su vida!
Y contesta Bobby Lee: ¡estaría bien poder hacer algo así! [estar matando continuamente a alguien].
Y acaba el Inadaptado: ¡Pero en la vida no hay nada realmente placentero!

3 comentarios:

Verónica dijo...

El pase con audio lo escuché hace tiempo. Ahora que lo dices, sí que es cierto que resulta llamativo que el Misfit -que, acto seguido, va a asesinar a la pobre mujer- se conmueva ante el insulto que no escuchamos de su hijo, y trate de vendarle la herida. En eso tienes razón, que la escritora no es amiga de soluciones facilonas y alegorías simplistas -tampoco lo era Tolkien, pero no me quiero ir por ahí-. Lo que me parece es que el personaje del Misfit es de una profundidad que da vértigo: es un ser que sufre ...y que hace sufrir; trigo y cizaña. También el hijo, en el momento de ser llevado al bosque por los dos asesinos, junto con el niño, se acuerda de su madre (nótese que no de su esposa, de la que ni siquiera sabemos el nombre), y le viene a decir algo así como "vuelvo enseguida".

Verónica dijo...

Mi comentario anterior se quedó como cortado: lo que quería decir es que el hijo parece arrepentirse al final del trato que le acaba de dar a su madre, y por eso se dirige a ella en el instante final.

También es digno de mencionarse que la anciana en ningún momento llora o se conmueve cuando van siendo asesinados sucesivamente todos los miembros de su familia: parece que lo único que le interesa es salvar su propio pellejo. Sólo cuando al final se quedan los dos -ella y el Inadaptado- frente a frente es cuando aflora la verdad íntima de cada uno.

Por último, la frase "No hay auténtico placer en la vida" pronunciada por el Misfit al final, no deja de sembrarnos la duda acerca de si el personaje en cuestión se estará preguntando si todo el mal que está sembrando -asesinar sin ton ni son- habrá o no merecido la pena, y si el encuentro con la anciana habrá tenido algún eco en su alma. Siguiendo a la autora, todo apunta a que sí.

Ángel Ruiz dijo...

Muy bien visto todo, Verónica: es un cuento inagotable. Y la frase final es tremenda.
Me han interesado mucho unas entradas de Pseudópodo. Sería interesante comparar al Misfit con un tipo como John Gray: y ahí es donde se puede ver la grandeza del primero. Pero creo que ya estoy empezando a desbarrar.