sábado, 30 de mayo de 2009

Brinkmeyer

Estuvo dando una conferencia Robert H. Brinkmeyer en la Facultad. A mí me sonaba su nombre de un libro que había hecho sobre Flannery, así que fui.
El tema era Matar un ruiseñor. Yo había leído la novela hace un montón de años y no me había gustado nada; en cambio la película sí que me gustó mucho, aunque la última vez que la vi hubo cosas que me empezaron a crujir; y creo que por Flannery.
Me quedé con las ganas de preguntarle si de verdad le parecía realista la escena de los niños en el piso de arriba del juzgado, entre negros. Él había contado que aparte de la separación legal, había todo un código de conducta que separaba blancos y negros con leyes invisibles. Contó por ejemplo de una vez que acompañó a su padre a llevar a la cocinera desde su casa -típica casa grande de blancos bien del Sur profundo- a donde vivía ella, y descubrir que era una choza miserable. Él tenía 5 años y aquello le conmocionó.
También me quedé con las ganas de preguntarle por qué no le gustó la novela de Harper Lee a Flannery O'Connor y qué pensaba del modo que tenía Flannery de plantear la cuestión racial, que al final creo que es lo que hace que la novela de Harper Lee fracase estrepitosamente y en parte también la película, que se salva por Gregory Peck, Robert Duvall, los niños actores y esa evocación tan emocionante de la infancia, porque el tema 'moral' de fondo flojea.
Pero yo estoy empezando a meterme en ese tema de la cuestión racial del Sur de USA, así que mejor la dejamos madurar un poco más.

jueves, 28 de mayo de 2009

Simone Weil y FO'C

No he leído nada de Simone Weil, aunque es una figura muy atrayente. Tenía intención de leer al menos su libro sobre la Ilíada, pero nada, sigo sin hacerlo.
Pero a Flannery sí que le interesaba y sí que la leyó. Y tremendamente interesantes son estas tres entradas de Rodak Riffs sobre cómo Flannery veía a Simone Weil.
1. O'Connor on Weil I.
2. O'Connor on Weil II.
3. O'Connor on Weil III.
4. O'Connor on Weil IV.
5. O'Connor on Weil y V.

martes, 26 de mayo de 2009

Harold Bloom

Leí algunos artículos de un volumen recopilado por Harold Bloom, entre ellos dos muy interesantes de Robert Fitzgerald, que era poeta y traductor (nada menos que de Sófocles y Homero) y que con su mujer (Sally, la posterior editora de las obras póstumas de su amiga) acogió a Flannery cuando era una veinteañera en su casa del campo, hasta que se puso enferma y tuvo que volver a Georgia.
Harold Bloom escribe la introducción, el supererudito e insoportable Harold Bloom; en él dice que Flannery es una escritora que muestra, a pesar de ser católica, una actitud ¡calvinista!
Harold Bloom es ese superculto (no digo que no) que otorga certificados de calidad literaria; hace un canon y casi se olvida de Cervantes; al menos propone que hay un canon, eso le salva, no llega al nivel de posmodernería de otros, incluso le han atacado como reaccionario por defender que hay obras literarias mejores y peores (un gran punto a su favor).
A Bloom hay algo que le atrae de Flannery, pero no entiende lo que ella quiere decir (o peor, no quiere entenderlo).
Con todo y con eso, la influencia de Harol Bloom ha sido un paraguas que ha mantenido la valoración de Flannery, tan políticamente incorrecta, en los círculos académicos de Estados Unidos (mayoritariamente liberales = progres, con honrosas excepciones). Y es un gran punto a su favor que le gusten sus obras.
Y empiezo a tener la desagradable sensación de que estoy empezando a comportarme como si Flannery fuera mía y yo pudiera dar certificados de flanericidad.
[entrada recuperada de hace años]

domingo, 24 de mayo de 2009

Cash sobre clásicos

Unas notas que tomé sobre clásicos grecolatinos del libro de Jean Wampler Cash*.

De su educación secundaria en Peabody High School, una escuela muy 'avanzada', ella echó siempre de menos no haber recibido formación clásica. Estudió una asignatura de latín.
"In an unpublished fragment in the O'Connor collection at GSCU, she lamented her lack of classical education, asserting that such an education is essential for the writer." (p. 37)
Contaba Robert Fitzgerald**:
in the summer of 1950, O'Connor "had reached an impasse with Haze and didn't know how to finish him off [until] she read for the first time the Oedipus plays. She went on then to end her story with the self-blinding of Motes, and she had to rework the body of the novel to prepare for it"
*Flannery O'Connor : A Life, Knoxville : University of Tennessee Press, 2002
**'Introduction', Everything that rises must converge, XVI (Cash: 130).
[entrada recuperada de hace tiempo; ahora tendría mucho que decir sobre la cuestión, pero ya lo haré más adelante]

viernes, 22 de mayo de 2009

Cartas a los Cheneys

Del libro de las cartas de Flannery y los Brainard Cheneys que me dejó Dal. No es ni mucho menos El hábito de ser, pero siempre es interesante leer cartas de Flannery, aunque no sean todas como las que le escribía a Betty Hester. Me he apuntado varias cosas:

p. xxv: [Así la definía Brainard Cheney después de su muerte]: her judgement, absence of partisan blindness, her clear eye and charity for human foibles; her wariness of her own limitations -her ability to measure her effort and herself AGAINST TRUTH.
su juicio, ausencia de ceguera partidista, su mirada aguda y su caridad con los defectos humanos; su conciencia de sus propias limitaciones, su capacidad para medir sus esfuerzos y a sí misma RESPECTO A LA VERDAD.

p. 6: [Es una suerte encontrar la fe después de diez o doce generaciones, la misma suerte que conseguir mantenerla durante esas mismas generaciones; la clave es] (...) I suspect a combination of Charity and the scruples but I don't know.
Sospecho que una combinación de Caridad y escrúpulos, pero vete a saber.

p. 22: [se queja de que hayan dicho en un artículo que es conversa, cuando es católica de nacimiento] It doesn't make any difference except that people do believe that if you have been brought up in the Church, you write ads if you write anything.
No hay ninguna diferencia, salvo que de hecho la gente cree que si eres católico desde pequeño, escribes propaganda, si es que escribes algo.

p. 22: Tell Lon I am reading Peter Drucker. [The New Society. The Anatomy of Industrial Order] With my total non-retention this is not going to do me much good but it is very impressive to me as long as I have the book open.
Dile a Lon que estoy leyendo a Peter Drucker [La nueva sociedad. Anatomía del orden industrial]. Con mi incapacidad absoluta de retener nada no me va a servir demasiado, pero me impresiona mucho mientras tengo el libro abierto.

p. 40: [Cuenta de un vecino que tenía un toro que siempre quería escaparse] Our bull was of a quite different nature -the contemplative type. His name was Paleface and he sat all day on a hill where he could look down and see the Fords that go by on the highway. He is now tinned beef. We are going artificial.
Nuestro toro era de una clase totalmente diferente: del tipo contemplativo. Su nombre era Rostropálido y estaba tumbado todo el día en la colina, desde donde podía ver los Fords que pasan por la carretera. Ahora es carne enlatada. Nos hemos pasado a lo artificial.

p. 172: [Y una carta de Brainard Cheney que me trae a la memoria a Harold Bloom]: But let me hasten to congratulate you on your (...) achievement of central position in Esquire's literary Establishment! Indeed, the measure of your achievement is that you are not recognized! For I am convinced that not a single one of all of Today's spawn of Nihilism understands you. Yet it is the mark of your genius that they are engaged by your incomprehensibility. Even more, I suspect. For God moves in misterious ways.
Déjame apresurarme a felicitarte por tu logro de ocupar un lugar central en el Establishment literario de Esquire. Y por cierto, ¡la medida de tu logro es que no te han descubierto! Porque estoy convencido de que ni uno siquiera de esa multitud del Nihilismo Actual te comprende. Pero es la seña de tu genio que queden atrapados en tu incomprehensibilidad. Todavía más, sospecho: pues Dios mueve de modo misterioso.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Greenleaf

Sobre Greenleaf en El hábito de ser, p. 118:
Ahora mismo estoy muy feliz escribiendo un relato [Greenleaf] en el que planeo que la heroína, de sesenta y tres años, sea corneada por un toro. Aún no estoy convencida de que se trate de una purificación, o de si me identifico con ella o con el toro.
[entrada recuperada]

sábado, 16 de mayo de 2009

Sobre Teilhard

Uno de los participantes en el Congreso de Roma fue Steven Watkins, un profesor de Phoenix que anunció que estaba a punto de sacar un libro sobre la influencia de Teilhard en Flannery, que a él le parecía decisiva, sobre todo en la última etapa de su vida (resumen de su comunicación, aquí).
En la biografía de Gooch también le dan mucho relieve a eso.
Y Flannery habló en varias ocasiones de su admiración por Teilhard, al que consideraba un santo. Veía un espíritu cercano en él, como dijo a propósito de The Phenomenon of Man*:
(...) the poet, whose sight is essentially prophetic, will at once recognize in Teilhard a kindred intelligence. His is a scientific expression of what the poet attempts to do: penetrate matter until spirit is revealed in it.
Otra cosa es que estuviera de acuerdo con todo lo que planteaba Teilhard. En el coloquio, el profesor Ralph C. Wood, remitiendo a un artículo suyo en el Flannery O'Connor Bulletin de 1977-78, limitó mucho esa influencia; incluso habló de un progresivo desapego de Flannery respecto a los planteamientos de Teilhard. Incluso el título de un cuento suyo, tomado de Teilhard, Everything that rises must converge, más que un homenaje o el reconocimientro de una deuda, sería una referencia irónica.
Habrá que seguir la cuestión, que es interesante

*Getz, Lorine M. (1980), Flannery O'Connor: Her life, Library and Book Reviews, The Edwin Mellen Press, Toronto and London, p. 179.

jueves, 14 de mayo de 2009

Gooch sobre Flannery

Se publicó hace poco una biografía de Flannery, de Brad Gooch: a mí me pareció decepcionante.
Amplía datos sobre todo sobre la infancia y sobre Erik Langjkaer, el danés del que estuvo enamorada y que está en el trasfondo del relato Good Country People.
Por lo demás, la biografía se deja leer y hay algunos datos curiosos, por ejemplo que le gustó Pnin, la novela de Nabokov que a mí también me divirtió mucho (p. 300). O que Caroline Gordon le había prometido a Flannery que viajar a Roma "would improve her prose".
Cuenta también que pasó por Barcelona (p. 305) y durmieron en el hotel Colón. En la Catedral compró un plato para Betty Hester y Sally le compró también a Betty una imagen pequeña de la Virgen de Montserrat. En el Congreso yo le pregunté a William Sessions y me dijo que no, que Flannery al final no paró en Barcelona.
Habrá que esperar al próximo año, cuando se publicará esa biografía de William Sessions, que esa sí que va a ser un auténtico bombazo.

martes, 12 de mayo de 2009

domingo, 10 de mayo de 2009

Pegatina para el coche

Como un recordatorio cada vez que nos subamos al coche:

.

Cf. Wise Blood, The life you save may be your own.

[entrada antigua recuperada]

sábado, 9 de mayo de 2009

Amy Welborn

Aquí tenéis un buen artículo de Amy Welborn, que en su antiguo blog tenía esa frase de Flannery que tanto me gusta (de Un templo del Espíritu Santo):
"She could never be a saint, but she thought she could be a martyr if they killed her quick". Nunca podría ser una santa, pero pensaba que podía ser mártir si la mataban deprisa.

[entrada recuperada de hace años]

viernes, 8 de mayo de 2009

Cartas de Yaddo

Un bloguero ha podido ver varias cartas a la directora de Yaddo, la colonia de artistas donde estuvo mientras acababa su primera novela, y cita dos pasajes que la retratan:

Últimamente hemos tenido varias marchas del Ku Klux Klan. Están todos excitados con lo de elegir por sí mismos un gobernador para el estado. Hace demasiado calor para poner una temible cruz en llamas, así que traen una portátil con bombillas rojas.
Lately we have been treated to some parades by the Ku Klux Klan. They are all excited now about electing themselves a governor for the state. It's too hot to burn a fiery cross, so they bring a portable one made with red electric light bulbs.

Poco antes de morir:
Algo muere en mí cuando no puedo trabajar. Something in me dies when I can't work.

jueves, 7 de mayo de 2009

Hard to find

Estaba dándole vueltas al título y resulta (gracias, Quinchino), que era de una canción de 1918. Empieza así:
A good man is hard to find /You always get the other kind
Un buen hombre cuesta encontrarlo / siempre acabas consiguiendo de los malos.
La cantante se queja de no encontrar un hombre bueno para casarse con él; pero con eso monta Flannery un tremendo drama humorístico con el tema de fondo de la justificación.
Luego Tom Waits hizo una versión (y mira que es casualidad: justo ayer la estaban poniendo en Radio 3; busqué luego el podcast: aquí está para que lo descarguéis min. 27:00).

En el fondo lo que yo creo que Flannery tiene en mente es lo de la epístola a los Romanos (3. 9-18): v. 12: no hay quien obre el bien, ni siquiera uno.

Pero leed el cuento vosotros, en traducción o en el original, especialmente el diálogo de la abuela con los del bar (lo copio de aquí, donde está el texto entero aquí):

"People are certainly not nice like they used to be," said the grandmother.
"Two fellers come in here last week," Red Sammy said, "driving a Chrysler. It was a old beat-up car but it was a good one and these boys looked all right to me. Said they worked at the mill and you know I let them fellers charge the gas they bought? Now why did I do that?"
"Because you're a good man!" the grandmother said at once.
"Yes'm, I suppose so," Red Sam said as if he were struck with this answer.
His wife brought the orders, carrying the five plates all at once without a tray, two in each hand and one balanced on her arm. "It isn't a soul in this green world of God's that you can trust," she said. "And I don't count nobody out of that, not nobody," she repeated, looking at Red Sammy.
"Did you read about that criminal, The Misfit, that's escaped?" asked the grandmother.
"I wouldn't be a bit surprised if he didn't attack this place right here," said the woman. "If he hears about it being here, I wouldn't be none surprised to see him. If he hears it's two cent in the cash register, I wouldn't be a tall surprised if he ..."
"That'll do," Red Sam said. "Go bring these people their Co'-Colas," and the woman went off to get the rest of the order.
"A good man is hard to find," Red Sammy said. "Everything is getting terrible. I remember the day you could go off and leave your screen door unlatched. Not no more."
He and the grandmother discussed better times. The old lady said that in her opinion Europe was entirely to blame for the way things were now. She said the way Europe acted you would think we were made of money and Red Sam said it was no use talking about it, she was exactly right.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Cartas de Hester

Un artículo de Christine McCulloch sobre Andalusia, la casa de Flannery, en la revista Southern Spaces: "Glimpsing Andalusia in the O'Connor-Hester Letters", a partir de las cartas a Betty Hester que se hicieron públicas hace un año. Y salen trocitos de esas cartas: y a ver cuándo las publican.

lunes, 4 de mayo de 2009

Cuentos de Flannery

Descripción externa de la edición de los Cuentos Completos de Flannery O'Connor de Lumen:



Para empezar, no sé a quién se le ha ocurrido esa foto ni qué quiere decir. No me parece que tenga nada que ver con lo que escribió F.
Es una traducción de un volumen de Cuentos completos publicado en 1971; el único problema es que el orden de los cuentos es cronológico, con lo que algunos lectores pensarán que el nivel de Flannery es el de sus primeras tentativas. Un consejo para los que lean el libro: empezad por Un hombre bueno es difícil de encontrar, Revelación y La buena gente del campo. Si os gustan, leed los demás.
Lumen ya había editado en los 60-70 los libros de relatos (traducidos por Vida Ozores y Marcelo Covián), así que han tenido que traducir algunos más. En esos nuevos cuentos la traductora (Celia Filipetto) ha optado por recoger con lenguaje vulgar lo que es jerga (habitualmente de negros: por ejemplo pa por para, estuvistes: cosas así). Al principio me pareció mal (quizá en España estamos poco acostumbrados a eso, a la reproducción del lenguaje coloquial, acabo de caer en la cuenta), pero ahora creo que es un acierto, porque permite recoger algo de la voz del personaje, por ejemplo cuando habla en estilo indirecto; si no, se perdería esa perspectiva.
Sobre los textos de la sobrecubierta [entre corchetes mis comentarios]:
El genio lúcido, doloroso [¡para nada!, como diría Raúl] y atormentado [¡ni mucho menos!] de Flannery O’Connor alcanza sus más altas cimas en el cuento, género que cultivó ininterrumpidamente desde sus años de estudiante hasta su prematura y trágica [bueno, se murió de una enfermedad; su muerte es trágica para su madre, para mí cuando pienso que no pudo escribir más, pero no se suele hablar de 'trágico para eso] muerte. En este volumen se reúnen todos sus relatos, tanto los que publicó en vida como los que dejó inéditos, muchos de los cuales nunca se habían traducido al castellano. Las historias de este libro hiriente [¿hiriente para quién?] y sobrecogedor tienen como escenario los pueblos y las tierras del sur de Estados Unidos, especialmente su Georgia natal, un mundo decrépito y en ruinas cuyo secular abandono y pobreza ancestral aparecen marcados por la violencia y el odio. Pero más allá de la sordidez, los conflictos raciales, el asfixiante peso de la religión [nota progre, para quedar bien; Flannery siempre vio grandeza trágica en los protestantes fundamentalistas de su entorno] y la frustrada lucha por la libertad, hay siempre en los cuentos de Flannery O’Connor una extraña belleza, una íntima exposición moral de la condición humana que trasciende la anécdota [obsérvese cómo sortea toda referencia a la religión]. Comparada a menudo con William Faulkner o Carson McCullers, con quienes forjó lo que se ha llamado el «gótico sureño», Flannery O’Connor está unánimemente considerada como la gran narradora norteamericana del siglo XX.
Sobre la biografía que ponen [más corchetes míos]:
Flannery O’Connor nació en Savannah, Georgia, en 1925, hija única de una acomodada [pero su madre tenía que criar vacas para vivir] familia sureña de ascendencia irlandesa. La futura escritora siguió estudios universitarios en el Georgia State College for Women y en 1945 se licenció en ciencias sociales. Aunque su primer relato vio la luz en 1952, la revelación literaria de Flannery O’Connor se produjo en 1952 con la aparición de su novela Sangre sabia, años más tarde adaptada al cine por John Huston. Aquejada desde 1951 de una grave enfermedad en la sangre, que le afectó los huesos de las piernas y le obligó a andar con muletas, la escritora pasó los trece últimos años de su vida en la granja familiar de Milledgeville, dedicada a la literatura y a la cría de pavos reales. La publicación de su magnífico libro de relatos A Good Man is Hard to Find (1955) y de su segunda novela, The Violent Bear It Away (1960), cimentaron su prestigio como una de las narradoras norteamericanas más vigorosas y originales de su generación. Consumida por la enfermedad incurable que la aquejaba, Flannery O’Connor, demócrata y católica [esto es lo que más me gusta de todo, como si dijeran: no os preocupéis, es católica pero demócrata; por lo tanto no
tan mala]
, cuyo humor atormentado y sombrío [ni atormentado ni sombrío] la llevó a describir como nadie el primitivismo religioso del Sur bíblico y protestante [de primitivismo nada; llámalo fanatismo, radicalismo o lo que quieras, pero Flannery vio lo que tenía de grande], falleció el 3 de agosto de 1964, a los treinta y nueve años. La aparición póstuma de su libro de relatos Everything that Rises Must Converge (1965) representó la consagración definitiva de su prodigioso talento narrativo
Por último, el prólogo. Es de Gustavo Martín Garzo (también hizo el prólogo de las Cartas); bien; es uno de los dos escritores españoles que pueden hablar sobre ella; el otro es José Jiménez Lozano. Su introducción está bien, aunque se vuelve a observar el temor a asustar a los lectores diciendo que Flannery tenía preocupaciones fundamentalmente religiosas.
A la editorial Lumen: de nada, aquí me tienen para lo que quieran.
[reedición de una entrada de hace años]

domingo, 3 de mayo de 2009

Flannery: El hábito de ser


Flannery O'Connor

De sus cartas (El hábito de ser, Salamanca, Ediciones Sígueme, 2004) dos perlas:

p. 45: Tuve que hacerme una foto para Harcourt-Brace [la editorial que publicaba sus libros]. Todas salieron mal (las fotos). En la que envié parecía que acababa de morder a mi abuela y que ese era uno de mis grandes placeres; el resto era mucho peor.

p. 75: [envía a una amiga] un preparado para hacer bizcochos. Lo único que tienes que hacer es escupir en él o algo así y tendrás el bizcocho.

[de junio del 2004: reeditado aquí en 2009]

viernes, 1 de mayo de 2009

Busco bueno al hombre

Me llegó este correo electrónico y me acordé de Un hombre bueno es difícil de encontrar: la pobre Alena no parece saberlo:

Busco bueno al hombre

ola
Me llamo Alena
A mi de 28 anos.
Vivo en Rusia en la ciudad Kazan.
La muchacha solitaria, tener nunca el marido y no tener los ninos. (...)
Yo quiero hacer conocimiento con inteligente y cuidadoso por el hombre, para las relaciones serias. (...)

Es mucho kisssss
Tu Alena

Para empezar a leer a Flannery en español

-Cuentos: se puede empezar con algunos como El negro artificial, Revelación, La buena gente del campo, Un templo del Espíritu Santo, Un hombre bueno es difícil de encontrar, Greenleaf. Lo mejor es leerlos en las recopilaciones de la editorial Encuentro. Y luego uno puede leer los Cuentos completos.

-Ensayos
: la introducción a Recuerdo de Mary Ann y El rey de las aves. Pero todos son ensayos son magníficos: están en Misterio y maneras.

-Cartas
: El hábito de ser (y aquí pdf de las primeras páginas).

Y luego, podéis leer las novelas, que son difíciles pero muy interesantes: Sangre sabia y Los violentos lo arrebatan (con el título de Los profetas, en Lumen 1986; y ahora en Lumen las dos novelas).