sábado, 1 de mayo de 2021

Sobre Andalusia

La casa donde pasó Flannery O'Connor los últimos años de su vida se llamaba Andalusia. Desde 2002 la llevaba una fundación que dirigió unos años Craig Amason, que ha escrito hace unos días un texto muy interesante sobre lo que se encontró allí y cómo fue gestionando lo que había en la casa, también las cartas, además de muchos otros materiales interesantes.

Ahora la casa pertenece al Georgia College. Allí hacen el mejor blog sobre Flannery O'Connor, Assorted Regards. Van poniendo fotos, por ejemplo esta de una FOC adolescente sentada de lado y con cara de aburrimiento: eso dice Brad Gooch, al que citan en esa entrada, que ella tenía un "gesto habitual de absoluto aburrimiento" (face fixed in a look of utter boredom):



jueves, 25 de marzo de 2021

Flannery, un documental

Hoy es otro aniversario (habría cumplido 96 años) del nacimiento de Flannery O'Connor. Hace dos días, en PBS, un canal público de USA, presentaron un documental que yo pude ver (en una versión previa, hace varios años, en un Congreso en Sevilla). Aquí tenéis el trailer:
   
Ha quedado muy bien. Salen imágenes de ella hablando en una entrevista, también otras de joven y muchas fotos. Hablan Sally Fitzgerald, Robert Giroux, William Sessions. Una delicia para fans, de principio a fin.

En la web de PBS hay un pequeño video extra sobre por qué no le gustaba Lo que el viento se llevó:
 

jueves, 18 de febrero de 2021

Un nuevo bajón y cosas varias

Recupero aquí algo que me sorprendía hace tiempo. Presentaban una nueva impresión de los Cuentos Completos de FO'C y el comentarista veía como un defecto esto:
Quizá en «El negro artificial» y «El río» el tema religioso aparezca demasiado 
A FO'C se le caerían los ojos si leyera un comentario así.

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Una foto cuando estudiaba en el Instituto de Secundaria Peabody:


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Hasta de eso se puede hacer un artículo muy bueno: cómo el hablarle a su madre de mayonesa era una señal de cariño de Flannery a su madre Regina. 

viernes, 5 de febrero de 2021

El pavo (doméstico)

Hace unos días Esperanza Ruiz hizo una reseña de los Cuentos Completos. Se fijaba en uno no muy conocido, El pavo (The turkey), de los años de formación de Flannery O'Connor en Iowa, que presentó como trabajo de fin de Master junto a otros cinco y nunca llegó a publicar, seguramente porque pensaba que lo podía mejorar dándole más vueltas, como lo hizo en El juicio final, que mejora un montón El geranio, otro cuento de ese grupo. 
He releído el cuento y me he encontrado que anuncia a personajes como Francis Marion Tarwater, protagonista de su segunda novela, o Rufus Johnson, de Los lisiados entrarán primero: adolescentes que perciben claramente una llamada de Dios y luchan contra ella. De hecho, el núcleo dramático es ese despertar moral adolescente, aquí en torno a la cuestión de la blasfemia: es fascinante cómo, por medio de monólogos del protagonista, se muestra la conciencia en esas milésimas de segundo donde se decide el bien o el mal. 
Es sabido que en la obra de esta autora el pavo real (en ingles peacock) representa a Cristo Resucitado, como lo afirma explícitamente el cura en uno de los cuentos centrales de Flannery, La persona desplazada, siguiendo, por lo demás una tradición bien asentada desde los orígenes del cristianismo. Aquí, en cambio, es un pavo común (turkey) y quizá también representa a Cristo, pero en este caso herido, huyendo y quizá dejándose perseguir por el niño, 

Por otro lado, está la cuestión girardiana de la imitación: el protagonista tiene el modelo negativo de su hermano, una especie de Misfit en potencia. Él busca la aprobación de sus padres, pero se ve solo, aunque anhela la relación con los demás. Es también como Hazel Motes, el protagonista de Sangre sabia, en esa búsqueda de Dios y en padecer por ello. 

Por lo demás, ese niño solitario que se siente un poco raro es un trasunto de la autora. Sus conversaciones consigo misma o con su ángel de la guarda, de las que tenemos testimonios de ella misma, son paralelas a las del protagonista, que juega a vaqueros con amigos invisibles y que habla con Dios como un anciano que imagina como Bing Crosby o Spencer Tracy ... 

Hay un excelente artículo de  Damian J. Ference donde se centra, al hilo de el nexo común entre Flannery O'Connor y Benedicto XVI en la centralidad de Jesucristo, en un pasaje de ese relato, el de la llamada de Dios al protagonista. 

Y qué bien empieza el cuento: 

His guns glinted sun steel in the ribs of the tree and, half aloud through a crack in his mouth, he growled, "All right, Mason, this is as far as you go.

"A la luz del sol, sus pistolas lanzaron destellos acerados sobre las ramas del árbol y, a media voz, entreabriendo apenas los labios, gruñó: —Ya está bien, Mason, se te acabó el juego."

Ahí es cuando avanza, en ese juego de vaqueros que juega él solo, para encontrar el pavo herido que cambiará su vida. El preludio, como tantas veces en Flannery, es la luz y los árboles.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Una carta a Ethel Daniell

Una carta de Flannery O'Connor a Ethel Daniell, el 6 de febrero de 1956:
He escrito una novela, Wise Blood y una colección de cuentos. Los cuentos son mejores, pero en uno y otro caso fue lo máximo a lo que podía llegar en ese momento y no podría haber escrito ni una línea de otra manera. Me temo que algunos de mis personajes son aún más desagradables que los del señor Mauriac y que tampoco querrás conocerlos. Sin embargo, son todos yo, incluso los peores, así que mi grado de tolerancia respecto a ellos es el máximo posible. Tengo amigos piadosos -e incluso inteligentes- que me escriben que el escritor católico debe escribir sobre el amor y la redención y no tanto sobre la ausencia de estos. Es muy posible estar de acuerdo con eso y añadir: "Sí, y se supone que todos tenemos que ser santos". Creo que los consejos que recibo de los inexpertos siempre son correctos pero rara vez es posible seguirlos. Una escribe lo que puede y reza para ir mejorando.

 

I have written one novel, Wise Blood and a collection of short stories. The stories are the better of the two but both were the best I could do at the time and could not have been written, by me, a line different. I am afraid some of my characters are even more unpleasant that M. Mauriac’s and that you wouldn’t want to know them either. However, they’re all, even the worst of them, me, so my tolerance of them is supreme. I have pious and even intelligent friends who write me that the Catholic writer must write about love and redemption and not so much the lack of it. It’s quite possible to agree with this and to add, “Yes, and we’re all supposed to be saints.” I find the advice I get from the inexperienced is always correct but seldom possible. One writes what one can and prays to do better (55).


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En Alexander, B. B. ed., Flannery O’Connor. Good Things Out of Nazareth. The Uncollected Letters of Flannery O’Connor and Friends, New York: Convergent, 2019

jueves, 24 de septiembre de 2020

La novela inacabada

Estuve escuchando esta especie de diálogo virtual de Jessica Hooten Wilson, en el que habló de lo que está intentando hacer con los 300 folios que quedan de borradores de Por qué se amotinan las naciones (Why do the heathen rage?), la que iba a ser la tercera novela de Flannery O'Connor. 

El sonido no es muy bueno y habla muy rápido, así que puede que haya entendido cosas mal. Lo que menos claro me queda es lo que quiere hacer exactamente con ese material: parece como que va a hacer una especie de novela unitaria con eso, más que una edición crítica en el sentido más filológico, "europeo", del término, de fragmentos. No sería la primera vez, porque eso es lo que hicieron los Fitzgerald con las conferencias de FO'C, de las que había varios borradores: una versión más o menos "unitaria", facticia. A mí me parece mucho más complicado en este caso, borradores de una novela y además en una fase inicial, cuando sabemos que FO'C se pasaba el tiempo corrigiendo sobre ellos. Habrá que ver que hace con todo esto Wilson: dice que le queda todavía al menos un año y que está revisando las fases del textos con distintos editores. De salir, saldría en 2022 o en 2023.

Aquí parte del personaje de Asbury, de El escalofrío interminable, aunque lo llama Walter Tilman. Es pues una novela no sobre conversión, sino sobre lo que pasa después. Parece que estaba estructurada en un intercambio de cartas: él se presenta como un escritor negro y le escribe a Oona, una progre de manual, personaje claramente basado en Maryat Lee, amiga de Flannery, porque hay partes de cartas de esta incluidas en la novela. 

Os podéis imaginar que el tema candente sería el del racismo: ahí podría FO'C haber tratado la cuestión en profundidad. De hecho las acusaciones que le han hecho este verano se basan en una comprensión muy limitada justamente de las claves de esta novela: sus cartas con Maryat Lee y sus problemas de relacionarse con un escritor negro, James Baldwin.

sábado, 1 de agosto de 2020

Ecos de la polémica

Acabo de publicar en El debate de hoy una artículo sobre la polémica en torno al racismo en FO'C, cuestión que ya había comentado en detalle en una entrada anterior.

Además del artículo de Jerome C. Foss, que ya había enlazado ahí, os recomiendo estos otros dos:
- La critica más furibunda, pero con toda la razón, al rector de Loyola Maryland, es este artículo, que no deja títere (y el rector lo era) sin cabeza.

El artículo más importante sobre toda la polémica salió después: es el de Angela Alaimo O'Donnell en Commoweal.

Pero el artículo con el que más estoy de acuerdo es uno posterior de Charlotte Allen, el primero en USA que se atreve a discutir sobre si el término racismo es pertinente aquí, algo que los demás dan por asentado.

Mas tarde, ya en septiembre, salió un artículo de James Matthew Wilson, el mejor con diferencia, que no tiene reparos en llamar "mojigato" ("sanctimonious") al artículo de Elie, con toda la razón y sabe destacar la valentía de Flannery O'Connor al escribir poniéndose a sí misma en el punto de mira.

sábado, 25 de julio de 2020

Ataques a Flannery O'Connor

En ese intolerable ambiente que hay en Estados Unidos ahora, donde se parte de la base de que todo el mundo es racista por definición y solamente se deja a alguien en paz (en realidad tampoco) si pide continuamente perdón, la figura de Flannery O'Connor está en el punto de mira desde un vomitivo artículo de Paul Elie en el New Yorker, con un título (que no era el original) sobre "Cuánto de racista era". Se aprovechaba de un libro que acaba de salir y que estoy leyendo (ya hablaré de él cuando  lo termine), Race in Flannery O'Connor, de Angela Alaimo O'Donnell.
En él la autora recoge algunas frases de cartas que suenan mal a los castos oídos contemporáneos. Explica O'Donnell que FO'C en su obra literaria se esfuerza por comprender esa cuestión, tan dífícil en USA, y da como resultado unas obras literarias de una hondura tremenda, aunque ella misma tuviese conflictos en su vida diaria sobre cómo actuar en la vida diaria, tan compleja del Sur profundo. 
Han salido artículos, para mi gusto flojos la mayoría, porque entran al juego del patán de Elie (que además es profesor en Georgetown). Yo os recomiendo este de Jerome C. Foss: Flannery O'Connor and the Terrors of American Sentimentality, que va al núcleo y critica a Elie por ese sentimentalismo torcido que recorre su artículo.

Por desgracia, ya se empieza a ver cómo lo políticamente correcto está afectando al prestigio de FO'C: la película que se acaba de estrenar sobre su vida, donde el tema es tratado con todo cuidado, recibió una crítica muy negativa del New York Times por ese ambiente enrarecido que se va creando en torno a ella. Ayer me enteré de que la Loyola University Maryland va a quitar el nombre de FO'C de una residencia universitaria: qué vergüenza me da el rector de esa Universidad, son gentuza todos ellos. 

sábado, 18 de julio de 2020

The train y Wise Blood

En 1947 FO'C entregó como trabajo de fin de master un conjunto de relatos, entre los cuales está The train. Quería poner un pasaje porque creo que se ve bien lo que tiene de base de su primera novela:
A lady got on and sat opposite Haze. That meant she would have the berth under him. She said she thought it was going to snow. She said her husband had driven her down to the station and he said if it didn’t snow before he got home, he’d be surprised. He had ten miles to go; they lived in the suburbs. She was going to Florida to visit her daughter. She had never had time to take a trip that far off. The way things happened, one thing right after another, it seemed like time went by so fast you couldn’t tell if you were old or young. She looked as if it had been cheating her, going double quick when she was asleep and couldn’t watch it. Haze was glad to have someone there talking (CW 754).
Aquí su primera novela, Sangre sabia (Wise Blood), en concreto el primer capítulo:
Mrs. Wally Bee Hitchcock (…) said that she thought the early evening like this was the prettiest time of day and she asked him if he didn't think so too. She was a fat woman with pink collars and cuffs and pear-shaped legs that slanted off the train seat and didn’t reach the floor (CW 3). 
(...) [va a] “Florida, to visit her married daughter, Sarah Lucille. She said it seemed like she had never had time to take a trip that far off. The way things happened, one thing after another, it seemed like time went by so fast you couldn’t tell if you were young or old.
He thought he could tell her she was old if she asked him. He stopped listening to her for a while (CW 5). 
La señora tiene algunos rasgos de la abuela de Un hombre bueno es difícil de encontrar, que también iba a Florida. Creo que se ve bien el cambio en algunos aspectos. El humor es muy bueno en ambos textos.