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viernes, 21 de febrero de 2025

Un poema a un pavo real cojo

Ya mencioné aquí hace años algunos poemas del que fue luego un libro, Andalusian Hours. Poems from the Porch of Flannery O'Connor, de Angela Alaimo O'Donnell. Ahora he vuelto a él, un libro que es como una biografía en verso (y al final, para colmo, aparezco entre los agradecimientos).

Este es un poema que apareció primero publicado en la revista Peacock, del que intenté hacer una traducción tentativa, más para que se disfrutase el original que por el resultado, discutible.


El Jubilate Pavo de Flannery
“Suele pasar que el pavo a la vez extienda la cola y lance un chillido. Parece como si recibe a través de las patas una agitación que desde el centro de la tierra viaja hacia arriba y es liberadaa través de él: Eee-ooo-ii! Eee-ooo-ii! Para el melancólico este sonido transmite melancolía y para el histérico, histeria. Para mí siempre ha sonado como una invitación a un desfile invisible.”  (Flannery O’Connor, El rey de las aves)

“Uno de los más arrogantes de entre los pavos de O’Connor es “Cojito,” que se ha estado pavoneando con una sola pata durante varios años, tras negarse a ceder el paso a un cortacésped.”  (Conversations with Flannery O’Connor)

Pues voy a hablar de mi pavo real, Cojito.
Pues vocea sus chillidos día y noche
lo justo para volver a mi madre loca, mientras que a mí
me gusta su alabanza de la tiniebla y la luz.
Pues levanta recto su cuello turquesa y su emplumada cabeza.
Pues se mueve entre las gallinas como un dios monopié.
Pues despliega cien soles de un fogonazo.
Pues prende en llamas el cielo que se cierne.
Pues reduce la casa y la granja a cenizas,
y luego se levanta de nuevo, de puntillas, ágilmente
entre las rosas, su pata punteaguda calzada
con una zapatilla de suela suave. Así de lento se mueve.
Pues es el corazón violeta de nuestra casa.
Pues me hace sentir menos impedida y sola.

lunes, 8 de abril de 2013

Living with a peacock

Gracias a este blog he llegado al artículo original de FO'C en la revista Holiday sobre sus pavos. Lo he vuelto a leer (al menos si es la versión que aparece en Mystery and Manners) y me he vuelto a reír y a emocionar.
Many people, I have found, are con­genitally unable to appreciate the sight of a peacock. Once or twice I have been asked what the peacock is “good for”—a question which gets no answer from me because it deserves none.

martes, 1 de mayo de 2012

Sobre huevos de aves de corral

En este artículo [es un PDF] James MacLeod cuenta cómo olía Andalusia por culpa de los pavos y demás aves de corral y lo que le contaron sobre los huevos de esos bichos: que FO'C no los comía.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Doctora en letras

En el libro que recopila las reseñas de FOC* hay también cartas suyas a Zuber, por ejemplo esta escrita poco después de que la nombraran Doctora honoris causa en una Universidad:
I am a doctor of letters, non-negotiable. I can wear the hood to feed the peafowl.
Soy doctora en letras, y no hay más que hablar. Puedo llevar la capucha para dar de comer a los pavos.
*L. J. Zuber (comp.), C. W. Martin (ed.), The Presence of Grace and Other Book Reviews by Flannery O'Connor, Athens (Ga.), 1983, p. 140

miércoles, 5 de mayo de 2010

Flannery con siete años en el cine

Increíble: está en la red el vídeo de la película de Pathé sobre el pollo de Flannery que andaba marcha atrás: y sale ella misma. Basta apretar en esta imagen:



Ella lo contaba así:
"When I was six I had a chicken that walked backward and was in the Pathe News. I was in it too with the chicken. I was just there to assist the chicken but it was the high point in my life. Everything since has been anticlimax.”
Con seis años tenía un pollo que anda hacia atrás y salió en las noticias Pathe. Salía yo también con el pollo. Yo sólo estaba allí para ayudar al pollo, pero fue el punto culminante de mi vida. Todo a partir de ahí ha sido un anticlímax.

Lo vi aquí. El texto (de Rosemary M. Magee, Conversations with Flannery O'Connor. Atlanta, 1987, p. 38) lo he encontrado aquí.

viernes, 12 de marzo de 2010

Flannery of Chicken Shit Farm

Para no ponernos demasiado idílicos, este artículo de James L. McLeod (pdf), que era amigo de FOC y ministro presbiteriano, sobre los efectos colaterales de tener pavos y otros bichos similares en Andalusia: olores, graznidos y serpientes merodeando. Y sobre las manners sureñas. Y sobre el hecho de que no comía huevos de sus aves.
Es el único que han puesto en línea de la revista Shenandoah (en la que escribió la propia F.) del número monográfico que le van a dedicar en junio.
Y sobre James L. McLeod.

martes, 26 de enero de 2010

Foto de ojos

En la exposición sobre el dandysmo en el CGAc -una basura- esta 'pieza' (el que sale reflejado soy yo):

Una foto bien hecha, aquí.

sábado, 3 de octubre de 2009

Sentimiento y sentimentalismo

HB 228 [Carta a Betty Hester 29.06.57]
If you are wasting any of your sympathy on that peafowl and his loneliness, desist. That is the Pathetic Fallacy I think you call it. All that peafowl knows in the way of emotions are two: where do I get the next thing to put in my craw, and where do I keep out the way of something that wants to kill me until I can find something I want to kill.
Si estás llorando por ese pavo real y su soledad, mejor que lo dejes: eso es la Falacia Patética -creo que tú lo llamas así. Lo único que un pavo real sabe de emociones son dos cosas: dónde consigo lo siguiente para meterlo en el buche y dónde me puedo esconder de algo que quiere matarme hasta que encuentre algo que quiero matar.

jueves, 25 de junio de 2009

The king of birds

Humor y sentido en The displaced person [Collected Works, L. of America 288-9, 302, 317]

288-9 The priest spoke in a foreign way himself, English but as if he had a throatful of hay. He had a big nose and a bald rectangular face and head. (...) The peacock was standing a few feet behind her, with his head slightly cocked.
"What a beauti-ful birdrrd!", the priest murmured. (...)
"So beautiful,", the priest said. "A tail full of suns,"

302 "Arrrrr!" he [el cura] said as they approached the brooder. "Look at the little biddies!"

317 The priest let his eyes wander toward the birds. They had reached the middle of the lawn. The cock stopped suddenly and curving his neck backwards, he raised his tail and spread it with a shimmering timbrous noise. Tiers of small pregnant suns floated in a green gold haze over his head. The priest stood transfixed, his jaw slack. Mrs. McIntyre [la dueña de la granja, protestante] wondered she had ever seen such an idiotic man. “Christ will come like that!” he said in a loud gay voice and wiped his hand over his mouth and stood there, gaping.
(…)
The old man didn’t seem to hear her. His attention was fixed on the cock who was taking minute steps backward, his head against the spread tail. “The transfiguration,” he murmured.

martes, 28 de abril de 2009

Misterio y maneras

Estoy muy agradecido a Guadalupe Arbona y Esther Navío por haber hecho ¡tan bien! la edición española de Misterio y maneras, el libro en el que Robert y Sally Fitzgerald recogieron (¡tan bien!) algunas conferencias, ensayos y prólogos de Flannery O'Connor.
El libro es prodigioso, por ejemplo en el artículo inicial sobre el pavo real, lleno de gracia, nada sentimental, profundo y fácil de leer, o el que cierra la colección, un prólogo a un libro sobre Mary Ann, una niña con la cara deforme por el cáncer que murió con fama de santidad. Por decir algo: el mejor prólogo del siglo XX (los prólogos de Enrique García-Máiquez son del siglo XXI).
Este libro, junto a las colecciones de cuentos publicadas también en Encuentro (El negro artificial y Un encuentro tardío con el enemigo y las cartas (El hábito de ser: en ese enlace tienen en pdf las primeras páginas), son uno de los tesoros del siglo pasado (puede parecer que me pongo hiperbólico, pero no, en absoluto).

[publicado originalmente el 29.02.08]