Y en un comentario remiten a una canción de Tyler Clair Smith sobre Hazel Motes.
viernes, 31 de julio de 2009
Música y FOC
Y en un comentario remiten a una canción de Tyler Clair Smith sobre Hazel Motes.
miércoles, 29 de julio de 2009
Sobre Flannery en italiano
lunes, 27 de julio de 2009
De sus cartas
[entrada recuperada de hace años]Yo también creo que sólo existe una realidad, y que es la definitiva, pero la expresión ‘realismo cristiano’ me resulta necesaria, aunque sólo sea de forma académica, porque me encuentro en un mundo donde cada uno tiene su puesto, te colocan en el tuyo, te encierran y se van. Algo terrible para el escritor cristiano es que para él la realidad definitiva es la encarnación y nadie cree en ella; es decir, ninguno de tus lectores. Mis lectores son la gente que cree que Dios está muerto. Al menos esa es la gente para la que soy consciente que escribo.
Respecto a que Jesús es un realista, si él no fuese Dios, no sería un realista, sólo un mentiroso, y la crucifixión un acto justo.
El dogma no puede de ninguna manera limitar a un Dios ilimitado. La persona ajena a la Iglesia le concede un significado diferente que la persona que pertenece a ella. Para mí el dogma es la puerta de la contemplación; se trata de un instrumento liberador y no restrictivo. Protege el misterio para la mente humana. Henry James decía que la joven del futuro no sabría nada sobre el misterio o los modales. No tenía que haberlo limitado a un sexo.
(…) No soy una mística ni llevo una vida santa. No es que pueda reivindicar algún pecado interesante o placentero (tengo un gran sentido del demonio), pero conozco toda la variedad: orgullo, gula, envidia y pereza. Además mis virtudes son tan tímidas como mis vicios. Creo que ocasionalmente el pecado puede acerca a una persona a Dios, pero no el pecado habitual y no este pecadillo que impide cualquier bien. Un conocimiento práctico del demonio puede adquirirse resistiéndose a él.
p. 92 (…) No me fío de frases piadosas, especialmente cuando brotan de mis labios. Trato con gran empeño de no ser influida por el lenguaje piadoso de los creyentes, pero siempre aparece cuando menos te lo esperas. Frente al lenguaje piadoso de los creyentes, la liturgia es hermosamente sencilla.
domingo, 5 de julio de 2009
Viajar
In a sense sickness is a place, more instructive than than a long trip to Europe, and it's always a place where there's no company, where nobody can follow. Sickness before death is a very appropiate thing and I think those who don't have it miss one of God's mercies (Habit of Being 163).
En un sentido, la enfermedad es un lugar, más instructivo que un largo viaje a Europa y es siempre un lugar donde no hay compañía, donde nadie puede seguirte. La enfermedad antes de la muerte es algo muy apropiado y pienso que los que no la tienen se pierden una de las misericordias de Dios.
viernes, 3 de julio de 2009
Bloy sobre Flannery (1 de x)
On ne voit bien le mal de ce monde qu'à la condition de l'exagérer. J'ai écrit cela, je ne sais où [n. 128 de la ed. de Pierre Glaudes en Bouquins, Robert Laffont, que remite a L' invendable, 11.10.1904: Pour montrer le mal avec une exactitude rigoureuse, il est indispensable de l’exagérer]. Dans l'Absolu, il ne peut y avoir d'exageration et, dans l'Art qui est à la recherche de l'Absolu, il n'y en a pas davantage. L'artiste qui ne considère que l'objet même ne le voit pas. Il en est pour le moraliste, le philosophe et même l'historien. Peut-être surtout l'historien. Pour dire quelque chose de valable, aussi bien que pour donner l'impression du Beau, il est indispensable de paraître exagérer, c'est-à-dire de porter son regard au-delà de l'objet et, alors, c'est l'exactitude même sans aucune exageration, ce qu'on peut vérifier dans les Prophètes qui furent tous accusés d'exagérer.
No se ve bien el mal de este mundo sino al exagerarlo. Escribí esto, no sé dónde [El invendible, 11.10.1904: “Para mostrar el mal con precisión, con exactitud rigurosa, es indispensable exagerarlo”]. En lo Absoluto no puede haber exageración y, en el arte que está la búsqueda de lo Absoluto, mucho menos. El artista que no considera más que el objeto mismo no lo ve. Lo mismo vale para el moralista, el filósofo e incluso el historiador. Quizá sobre todo el historiador. Para decir algo valioso, y para dar a la vez una impresión de lo Bello, es indispensable parecer que se exagera, es decir, llevar la mirada más allá del objeto y, entonces, es la exactitud misma sin exageración, lo cual se puede verificar en los profetas, que fueron acusados, todos ellos, de exagerar.
martes, 30 de junio de 2009
Flannery sobre Santa Teresa del Niño Jesús
*Lorine M. Getz, Flannery O'Connor: Her Life, Library and Book Reviews, The Edwin Mellen Press, New York & Toronto, 1980The Bulletin, May 26, 1956. Two portraits of St. Thérèse of Lisieux, Etienne Robo, Regnery, 205 pp. Reviewed by Flannery O'Connor
A los que nos repelían los retratos populares de la vida de santa Teresa de Lisieux y a la vez nos atraía su voluntad de acero y heroísmo [her iron will and heroism], que transparentan incluso en los retratos más dulzones, nos alegrará saber por el estudio del padre Robo [sic] que esa reacción no es totalmente perversa. El autor muestra que la vida de la santa, tal como ha aparecido en varios libros, fue manipulada para hacerla más edificante. De hecho, duda de si podemos estar seguros de que el manuscrito de su autobiografía no haya sido también alterado por el mismo motivo pío. A estas alturas el Carmelo ya ha admitido que las fotografías fueron retocadas. El Carmelo lo justifica como un intento de lograr un 'parecido medio mayor'.
Esa práctica de hacer que el santo parezca más edificante de acuerdo con la convención popular de lo que es edificante, se ha venido haciendo desde hace mucho tiempo en la hagiografía y se basa en una concepción de la verdad diferente de la que tenemos ahora. Es una concepción que no tiene escrúpulos en permitir la reordenación de la naturaleza para que se adapte al tipo ideal; como tal, está más relacionada con la ficción que con la historia. Que santa Teresa ha sido ficcionalizada por las fuentes conventuales es ahora un hecho evidente, pero el padre Robo, en este estudio, ha avanzado para descubrir la santa real en su muy humana y terrible grandeza [in her very human and terrible greatness], y para extender por ese medio su devoción.
A muchos les costará despedirse de la leyenda y especialmente de la cara que durante tan tiempo se ha considerado que era la de santa Teresa. Esa cara, sin embargo, es el resultado de algunos retoques hechos por su hermana, Celina, que era, según costumbre de monjas, pintora. Celina cambió la cara redonda, cómica, dura y determinada [round, comical, fiercely determined face] que parece que Dios le dio a Teresa por otra sin carácter, dulzona y alargada, que pensó que hacía más justicia a la santidad. El padre Robo, comparando con fotos no retocadas, se preguntaba caritativamente si no padecía astigmatismo.
lunes, 29 de junio de 2009
María Isabel Montero y Gamíndez
No sé quién es esta mujer, sólo que parece que vivía en Estados Unidos, que quizá sea monja (dice, p. 201, que cuando estuvo en Milledgeville la gente no reaccionaba mal al verla con hábito, por eso lo digo), que muestra una enorme independencia de criterio (por ejemplo cuando rebaja la influencia deTeilhard de Chardin a límites normales, en lo que coincide con Ralph C. Wood, el otro gran estudioso de Flannery, al que cita) y un aplastante sentido común; además estudia el tema implicándose totalmente y sin evitar cuestiones problemáticas. ¡Maravillosa tesis!
Cuenta que estuvo con la madre de Flannery (p. 3: "con su fuerte personalidad, sus ideas definidas, su carácter dominante y al mismo tiempo generoso"), hace la mejor descripción de Milledgeville que he visto hasta ahora y cuenta -porque se lo contó él- cómo le dio la unción de enfermos a Flannery el abad de Conyers, colándose a la hora de comer en un despiste de la madre (p. 36):
Dom Augustine, decidido a llevar a cabo sus planes, estudió con antelación la rutina diaria de Regina [la madre] y aprovechando su ausencia durante la comida de mediodía, subió a ver a Flannery O'Connor. Que ella se dio cuenta de la estratagema lo demostró con su sonrisa divertida y mirada comprensiva. En paz y con increíble serenidad recibió los auxilios espirituales. La anécdota no termina aquí. Al salir del ascensor el abad se encontró cara a cara con Regina O'Connor que ya de regreso esperaba el mismo ascensor. "Aún la recuerdo", me decía riendo, "los brazos en jarras y su comentario '¿Ya sabía yo que que se saldría con la suya!'".
Y yo he estado leyendo estos días la tesis como si fuera una novela. Y la había visto hace tiempo en la Facultad, pero la desprecié: ¡una tesis española sobre Flannery, y de 1979! ¡Bah!
Pero por otros motivos saqué el libro y es milagroso, prodigioso, fascinante, la mejor introducción que se puede encontrar sobre Flannery en español, ahora que ya disponemos (gracias a gente entre otros como Guadalupe Arbona, Esther Navío o gracias también al magisterio temprano de José Jiménez Lozano) de su obra en excelentes ediciones en español. Se ve que le gustan especialmente cuentos como La persona desplazada, Los profetas o Los cojos entrarán primero, pero de todos comenta cosas profundas e interesantes. Y la tesis de la tesis es que Flannery es una escritora bíblica y teológica; llega casi a decir que es una escritora inspirada por Dios; no se atreve, pero ganas no le faltan.
La tesis la publicó facsímil la Complutense en 1984: la podéis encontrar en muchas bibliotecas universitarias (podéis buscar en el Catálogo de Rebiun poniendo 'Gamíndez': salen las universidades que tienen la tesis).
Pensaba estos días que si tuviera dinero, la publicaba ya, ahora mismo, con el texto tal como está pero con buena tipografía; es una obra de 1979, que casi no pudo aprovechar las cartas publicadas en El hábito de ser, pero que leyó algunas directamente, que estudió a fondo las obras publicadas y hasta llega a comentar pasajes subrayados por Flannery de libros de su biblioteca, por ejemplo de Lewis, Mounier y otros.
En suma, un libro que sigue tremendamente vivo, fresco, y eso que son casi 900 páginas, juntando los apéndices, valiosísimos por lo demás (con una lista de libros de su biblioteca, de reseñas que hizo, un catálogo muy completo de sus obras y montones de otros datos jugosos). Pero antes tendría que saber qué ha sido de ella, de María Isabel Montero y Gamíndez: con una pequeña esperanza de encontrarla y también como mi pequeño homenaje, pongo aquí su nombre en el título.
[entrada recuperada de hace tiempo]
domingo, 28 de junio de 2009
La Iglesia pecadora
A la hora de responder a las preguntas de la gente sobre religión, la labia es el gran peligro. No responderé a las tuyas, porque tú misma puedes responderlas, pero te daré, por si te interesa, mi propia visión de ellas. Toda tu insatisfacción con la Iglesia me parece que deriva de una insuficiente comprensión del pecado. Tal vez te sorprenda porque eres muy consciente de los pecados de los católicos; no obstante, parece que lo que le pides es que la Iglesia traiga el reino de los cielos a la tierra ahora mismo, que el Espíritu Santo sea encarnado enseguida. El Espíritu Santo rara vez se muestra en la superficie de algo. Estás pidiendo que el hombre vuelva enseguida al estado en que Dios lo creó, estás dejando de lado el terrible orgullo que está en la raíz del hombre y que causa la muerte. Cristo fue crucificado en la tierra y la Iglesia es crucificada en el tiempo, y es crucificada por todos nosotros, más particularmente por sus miembros, porque la Iglesia es una Iglesia de pecadores.
Cristo nunca dijo que la Iglesia fuera actuar de forma inteligente o inmaculada, sino que no enseñaría algo erróneo. Esto no significa que un sacerdote no pueda enseñar algo erróneo, sino que la Iglesia toda, hablando a través del Papa, no enseñará nada erróneo en cuestiones de fe. La Iglesia está fundada sobre Pedro, que negó tres veces a Cristo y no pudo caminar sobre el agua por sí mismo. Tú esperas que sus sucesores caminen sobre el agua. Toda naturaleza humana se resiste vigorosamente a la gracia, porque la gracia nos transforma y el cambio es doloroso. Los sacerdotes se resisten a ella igual que los demás. Que la Iglesia sea lo que tú quieres requeriría la continua intervención de Dios en los asuntos humanos, mientras nuestra dignidad consiste en que se nos permite avanzar en mayor o menor grado con esas gracias que nos llegan mediante la fe y los sacramentos, y que actúan a través de nuestra naturaleza humana. Dios ha elegido actuar de esta manera. No podemos entenderlo, pero no podemos rechazarlo sin rechazar la vida.
[entrada recuperada de hace meses]
sábado, 27 de junio de 2009
Para flannerófilos (y flannerólogos)

Y otros datos interesantes sacados de la tesis de María Isabel Montero y Gamíndez:
1. Un bisabuelo de Flannery fue profesor de latín (p. 5).
She fixed me with a moist eye and said in a loud voice ¡Bless you, darling!' I felt like the Misfit and gave her a lethal look whereupon greatly encouraged, she grabbed me by the arm and whispered in my ear, 'Rememeber what they said to John at the gate, darling!' I didn't know what they said to John at the gate but I didn't stay to find out. (p. 14, de una carta a Catherine Carver; me suena haberla leído en El hábito de ser).
4. En el volumen II, de apéndices, datos jugosos:
-descripción de sí misma en un manuscrito quizá de cuando estaba en Iowa (p. 679): a pidgeon-toed, only child and you-leave-me-alone-or-I'll-bite-you complex.
-Traducción de Sangre sabia al español ya en 1966 (de Armando Durán en Lumen).
-en polaco varios cuentos ya en 1970 (p 704).
-tenía en su biblioteca los cuentos de Isaak Babel (p. 728).
-y en su mesilla de noche estaba (lo dice en otro sitio de la tesis) la traducción del Nuevo Testamento de Knox (p. 731).
-en su biblioteca dos libros de Christopher Dawson (p. 741).
-tenía once libros de Romano Guardini (el que más; p. 744-6).
- De C. S. Lewis, The problem of pain (p. 751).
-la traducción de Edipo Rey de Robert Fitzgerald (p. 755).
-dos libros de Edith Stein (uno, La ciencia de la cruz; p. 755).
viernes, 26 de junio de 2009
Betty Hester
Esta Betty Hester se suicidó en 1998 a los 76 años, como se cuenta en un tremendo artículo de William Sessions, otro amigo de Flannery O'Connor. A ella la intentó ayudar en su crisis religiosa, por ejemplo en esta carta de 1955 [El hábito de ser, Salamanca, Sígueme, 2004, p. 97; en la edición original The Habit of Being, New York, Farrar, Strauss and Giroux, 1978, es la página 100]:
Ver a Cristo como Dios y hombre probablemente no es más difícil hoy que en otros tiempos, incluso aun pareciendo que hay más motivos de duda. En su caso puede deberse a la incapacidad de aceptar lo que llama la suspensión de las leyes de la carne y la materia, pero personalemente creo que cuando conozca en verdad las leyes de la carne y la materia conoceré a Dios. Las conocemos como las vemos, no como Dios las ve. Desde mi punto de vista, el nacimiento virginal, la encarnación y la resurrección son las verdaderas leyes de la carne y la materia. La muerte, el deterioro y la destrucción son la suspensión de esas leyes. Siempre me sorprende el énfasis que la Iglesia da al cuerpo. No dice que resucitará el alma, sino el cuerpo, glorificado. Siempre he pensado que la pureza es la más misteriosa de las virtudes, pero me parece que la pureza nunca hubiera entrado a formar parte de la conciencia humana a no ser por la esperanza en la resurrección corporal, que unirá carne y espíritu en armonía, al igual que estaban en Cristo. La resurrección de Cristo parece el culmen de la ley de la naturaleza.